En esta nueva publicación, el investigador Andrew Hammond examina las motivaciones que existen en Qatar tras el apoyo brindado a grupos islamistas de la región y analiza los principales retos en la política doméstica y exterior del nuevo dirigente del país, Tamim bin Khalifa al-Thani, hijo del Jeque Hamad bin Khalifa al-Thani, quien abdicó en junio del año pasado. El informe argumenta que:

  • El nuevo liderazgo reorientará la política doméstica para reflejar más de cerca las preocupaciones de los ciudadanos cataríes de cara al Mundial de 2022, mientras que reducirá parte de la inversión extranjera que el país lleva haciendo desde 1995.
  • Las inmensas reservas de gas natural de Qatar le garantizan un papel en la seguridad energética de muchos países en el futuro.
  • El gobierno seguirá criticando al régimen interino de Egipto por la represión contra los Hermanos Musulmanes (HHMM) y la detención del derrocado presidente Mohamed Morsi. Esta crítica aumentará el antagonismo actual entre Qatar y Egipto y sus aliados del golfo Arabia Saudí y los Emiratos.
  • El elemento novedoso de Qatar en su política con los países árabes ha sido identificar el ‘Islam político’ como el centro político, parte de un movimiento más amplio que busca un tipo de renacimiento árabe. En esta línea, Qatar seguirá financiando a los HHMM en Siria e intentará convencer a la comunidad internacional de que se trata de una fuerza islámica moderada.
  • Doha permanecerá como un “oasis de islamismo” dentro del Golfo y el mundo árabe, un lugar donde los partidos islamistas se pueden reunir e incidir en el discurso público a través de Al-Yazira, el canal pan-árabe que pertenece a Catar