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Diez tendencias en política exterior para 2017

Diez tendencias en política exterior para 2017


Estas son nuestras diez tendencias (más una extra) que definirán la política exterior europea en 2017.  


El año pasado, comenzamos 2016 con mucha autoconfianza prediciendo 13 tendencias que definirían la política exterior europea en 2016. Terminamos el año con una pequeña dosis de humildad e incluso más decepción, evaluándonos a nosotros mismos y decidiendo que acertar 7,5 de 13 no estaba tan mal. Con el año nuevo, hemos reiniciado el calendario. Así que aquí están nuestras diez tendencias (más una extra) que definirán la política exterior de la Unión Europea en 2017:
 
1. Las elecciones dominarán la política exterior europea

 
Europa y la política exterior europea estarán sobrecogidas por las elecciones. No es que en 2017 vayan a celebrarse más elecciones de lo que es habitual. Con 28 Estados miembros y con legislaturas de 4-5 años, cada año tenemos una media de 7-9 elecciones. Pero 2017 será testigo de elecciones clave en Francia, Alemania, Holanda, República Checa y Bulgaria, de las cuáles todas podrían resultar en otra victoria populista inesperada. También es posible que haya elecciones en Italia, donde una victoria del Movimiento Cinco Estrellas podría presagiar un referéndum sobre el euro y una posible crisis financiera. 


Pero el mayor acontecimiento serán las elecciones francesas y la posibilidad de que Marine Le Pen pueda convertirse en presidenta de Francia. Parece poco probable por el momento, pero todo el mundo está demasiado escarmentado por los recientes fallos en las predicciones sobre EEUU y Reino Unido como para sentirse confiado. Si Le Pen resultara elegida, sería una crisis mayor para la UE que Brexit y, desde luego, probablemente condenaría a la UE a la irrelevancia geopolítica.


Sorprendente hasta cierto punto, las elecciones en sí mismas se centrarán en cuestiones de política exterior, especialmente en inmigración, terrorismo y comercio; y, por lo tanto, tendrán un gran impacto en la política exterior europea. Y sea cual sea el resultado, podemos estar seguros de que cualquier alegato por una mayor actividad en política exterior por parte de Europa en 2017 se encontrará con peticiones para esperar que la próxima elección haya pasado.  


2. El triunfante retorno de Rusia a Occidente


2017 también marcará el comienzo del triunfante retorno de Rusia a Occidente, o quizá el retorno de Occidente a Rusia según la perspectiva. En cualquier caso, ayudado en parte por Donald Trump, el presidente ruso Vladimir Putin volverá a unirse a los clubes que dominan el mundo, comenzado al menos de forma simbólica con su asistencia a la reunión del G-7 en Sicilia a finales de mayo. Este momento marcará el comienzo del fin del consenso transatlántico por mantener juntos el régimen de sanciones contra Rusia.


3. Extraños aliados defienden el orden mundial 


Ante los esfuerzos del presidente de Estados Unidos por redefinir el orden mundial, surgirá una extraña alianza entre Europa y China para defender las partes que importan a ambos. 
Esto implica un esfuerzo sino-europeo específico por defender el sistema global de libre comercio y la OMC, y por mantener el Acuerdo de París sobre Cambio Climático. Esta alianza ganará relevancia cuando el presidente chino Xi Jinping efectúe un discurso globalista en el Foro Económico Mundial de Davos, justo cuando Trump pronuncie un discurso de temática ‘America First’ en su discurso de investidura en Washington. 


4.  La guerra civil siria no llega a su fin 


La idea de que la guerra civil siria iba a enconarse ha sido sabiduría popular durante los últimos cinco años. Pero ahora, se asume que de la captura ruso-siria-iraní de Alepo significa que la guerra está entrando en su fase final y que la oposición será eliminada militarmente pronto. 


Sin embargo, la victoria en Aleppo no se traducirá en una victoria política en 2017 ya que la guerra civil siria avanzará hacia una fase insurgente (aunque las operaciones militares convencionales también continuarán contras los rebeldes en Idlib y contra ISIS en general). A medida que esta insurgencia continúe, los rusos comenzarán a cansarse del goteo de pérdidas entre sus soldados (e incluso entre su cuerpo diplomático). Incluso se hartaran de tener que lidiar con Assad y sus incesantes peticiones de victoria total.  


5. El acuerdo EU-Turquía de refugiados se sostiene

 
El acuerdo de los refugiados con Turquía ya está desgastado y todas las partes han abusado de él. Varios europeos y turcos lo han tildado de inadecuado e incluso de inmoral. Va a recibir más golpes en muchas de las campañas electorales de 2017, en las que varios partidos populistas europeos se burlarán de él como una claudicación ante Turquía y como el resultado del fracaso de Europa para defender sus fronteras.

 
A pesar de todo, el acuerdo se las apañará para llegar tambaleante hasta 2018 porque es muy importante tanto para el gobierno alemán como para el turco. El gobierno alemán cree que necesita el acuerdo para evitar otra oleada de refugiados. Por su parte, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan es definitivamente ambivalente sobre la UE, pero no puede permitirse cerrar la posibilidad de viajar a Europa sin visado a las clases medias turcas si quiere asegurar los cambios constitucionales necesarios para establecer una presidencia ejecutiva en Turquía.


6. EEUU abandona el acuerdo con Irán, mientras que la UE lucha por mantenerlo

 
Los americanos van a abandonar el acuerdo con Irán, si no  de manera formal, lo harán de facto implementando nuevas sanciones o renunciando al levantamiento de sanciones que se le prometió a Irán bajo el acuerdo. Pero los europeos trabajarán para mantener el núcleo del acuerdo. Puede incluso que comiencen una batalla con EEUU sobre las sanciones secundarias que los EEUU tratan de imponer a empresas y bancos europeos. En ese caso, podríamos encontrarnos ante una vuelta a la era Helms-Burton de la década de los noventa cuando las divisiones internas y las contradicciones definían las políticas occidentales hacia Irán. 


7. Las negociaciones del Brexit no se dirigen a ninguna parte

 
2016 cambió casi todo, excepto cómo los gobiernos de Reino Unido y los europeos pensaban sobre Brexit. En la parte británica, el gobierno de Theresa May actúa como si la única variable que ha cambiado en el orden internacional sea Reino Unido abandonando la UE. Su foco de atención es, por tanto, mantener al partido conservador unido y obtener ventajas marginales para el Reino Unido en las negociaciones, con pocas consideraciones a cómo esto pudiera afectar – o ser afectado por – el despliegue de un nuevo orden global más general. 


De forma similar en el lado de la UE, el gran temor es que el Brexit vaya a causar un efecto dominó de peticiones de tratos especiales por parte de la UE. Entonces llegamos al silogismo mortal de que el club tiene reglas y beneficios, que solo obtienes beneficios cuando sigues las reglas y que, por lo tanto, es peor estar fuera del club que estar en él. Como en la crisis griega, esta actitud hace que la UE adopte posturas duras en sus negociaciones. En este contexto, la reciente petición de que Reino Unido pague 60 mil millones de euros a modo de ‘cargos de salida’ no es solo una puja inicial, sino una oferta que empeorará si no es aceptada.


Muchos en el lado británico no creen que la UE vaya a adoptar este enfoque, por lo que es poco probable que las negociaciones progresen en 2017. El peligro más a largo plazo es un Brexit no negociado. Pero por ahora, podemos predecir con seguridad que haremos esa predicción el año que viene.  


8. La marginalización de la periferia de la UE 


El núcleo de la UE y la eurozona idearán nuevas formas de mantener a la Unión y al euro vivos en 2017 o serán paralizadas con las elecciones. Mientras tanto, la periferia de la UE y en especial los nuevos estados miembros del este de Europa, se dirigirán hacia la marginalización y se verán obligados a gestionar sus desafíos solos. Esto significará para muchos de ellos, como Bulgaria o Grecia, que la frontera externa de la UE será su responsabilidad y que tendrán que hacerse cargo de crecientes preocupaciones como los refugiados o el reacercamiento entre Turquía y Rusia sin mucha ayuda de sus socios en el núcleo de la UE. 


9. Europa finalmente se pone seria en materia de defensa  


Parece utópico decirlo después de tantos comienzos en falso, pero 2017 puede ser el año en el que Europa finalmente se ponga seria respecto a sustentar su propia defensa. El caso para un enfoque más conjunto, siempre de peso, se ha convertido casi irrefutable con el retorno de la agresión rusa y el probable desentendimiento de la América de Trump. 


Ya se pueden percibir varios indicadores de esta tendencia a medida que cada vez más países invierten un 2% del PIB en defensa tal y como se comprometieron tiempo atrás. En marzo, unos 12-15 países de la UE lanzarán un programa formal de ‘Estructura Permanente de Cooperación’ como permite el Tratado de la UE. Marcarán objetivos sobre cuánto deben gastar colectivamente y establecerán proyectos comunes. La esperanza es que EEUU y la OTAN den la bienvenida a este esfuerzo de la UE, con la probabilidad de que Trump aproveche la oportunidad de jactarse por su victoria de hacer que otros paguen su parte.

 
10. El fin de la solución de los dos Estados


2017 probablemente también sea testigo del fin de la idea de la solución de los dos Estados en el conflicto palestino-israelí. La solución de los dos Estados ha estado cojeando durante un tiempo, pero ahora está muy claro que el gobierno israelí ya no está comprometido con ella y que los palestinos no tienen capacidad de impulsar el asunto. De una forma parecida, está muy claro que ningún poder externo — EEUU, los europeos o los países árabes — está dispuesto a hacer lo que es necesario para avanzar respecto a ella. 


Esto no es una novedad, pero hasta ahora la falta de alternativas ha significado que todas las partes fingían que la solución de dos Estados aún era válida. En 2017, esto se acabará. La principal causa será el traslado de la embajada estadounidense a Jerusalén y el cambio general en el tono del gobierno de EEUU hacia el gobierno israelí, que básicamente consistirá en ‘haz lo que te plazca’. Puede sorprender a mucha gente en Europa escuchar que este no era el caso hasta ahora, pero pronto empezarán a apreciar la diferencia.   


Tendencia Extra: Europa gana influencia a raíz de los intereses empresariales de Trump en Europa 


Se asume que el entrelazamiento de los intereses empresariales de Trump y de la política exterior estadounidense será negativo para Europa y para el mundo. Pero puede terminar por ser una fuente inexplorada de influencia para Europa. Tal y como los rusos y los chinos parecen haber descubierto ya, las inversiones de la organización Trump parecen ser más importante para Trump que cualquier otro resultado de política exterior. En 2017, los europeos descubrirán esto y comenzarán a ganar influencia sobre las inversiones de Trump en Europa, especialmente usando como arma cursos de golf como el de Turnberry en Escocia.


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 Así que estas son nuestras predicciones para 2017. Nos gustaría agradecer a algunos de nuestros colegas, en particular a Manuel Lafont Rapnouil y Vessela Tcherneva, por su ayuda al elaborar la lista. Pero la responsabilidad es únicamente nuestra. Nuestra predicción final es que nos equivocaremos en muchas de ellas. Como nuestros compañeros insisten en que las realicemos, anticipamos otro humillante ejercicio de rendición de cuentas para finales de año. Mientras tanto, aceptamos apuestas sobre cualquier de estas tendencias, pero sólo en divisas devaluadas…