Yemen, antes considerado un modelo para la región por la diplomacia internacional, parece estar a punto de explotar. Con la toma de la capital, Saná, por parte de los rebeldes huthi y la huida del presidente provisional del país, Abdo Rabbu Mansour Hadi, Yemen está en riesgo de quebrarse o incluso de sumergirse en una guerra civil —en especial si se considerael progresivo deterioro de las conversaciones mediadas por la ONU con el objetivo de forjar un nuevo acuerdo político. Los terribles resultados de este conflicto siguen presentes estos últimos días, con un atentado a una mezquita el viernes que ha dejado más de 100 muertos yemeníes.

En la nueva publicación de ECFR “Civil war in Yemen: imminent and avoidable”, el investigador Adam Baron explica que, a pesar de la actual inestabilidad en Yemen, hay razones para la esperanza, ya que un acuerdo político por elreparto los poderes es de interés para todos los partidos. Para lograr un acuerdo deberá enfrentarse al profundo sentimiento de desconfianza que domina las relaciones entre los partidos políticos de Yemeny para gestionar la nueva distribución de poderes se requerirá conocer y reconocer los diversos errores y falsas suposiciones que han llevado a la transición post Primavera Árabe del país al borde del fracaso.

La publicación considera la crisis actual como el resultado predecible de la errónea dirección tomada en la transición y ofrece los siguientes consejos para evitar el peor de los escenarios:

  • El error principal del acuerdo anterior, que fue el de favorecer a las élites tradicionales por encima de al resto de partidos, debe ser evitado a toda costa.
  • La base de cualquier acuerdo político deberá ser la distribución del poder, y una hoja de ruta es necesaria para que Yemen deje atrás una transición interminable.
  • Aunque los actores externos deben seguir siendo neutrales y evitar forzar una solución, una Europa unida podrán ayudarcon la coordinación a nivel político y de donantes.
  • Los actores regionales tienen el potencial de jugar un papel igualmente positivo, siempre y cuando se comprometan con el apoyo a una solución inclusiva.
  • Europa debe prepararse para una potencial fragmentación de Yemen, incluso aunque esa posibilidad siga siendo el peor escenario.

Baron comenta: “Vistos positivamente por la mayoría de yemeníes, la Unión Europea y sus Estados miembros pueden jugar un papel crucial para ayudar a Yemen a avanzar en la buena dirección. La UE deberá actuar de forma clara y conjunta y ayudar a acordar un nuevo camino de transición que no repita los errores de la primera, mediante el reconocimiento de los auténticos agentes de poder y el contacto con quienes protestan en el sur”.