Actores externos llevan mucho tiempo influenciando en la desestabilización de Libia y están ahora contribuyendo a la reanimación de la guerra civil gracias a un apoyo militar, financiero y mediático. Si esto no se controla, esto puede tener implicaciones para los actores regionales, creando una peligrosa situación que podría contribuir a una nueva proxy war similar a la de Siria o Yemen, a las puertas de Europa.

Grandes potencias como los Estados Unidos o Rusia no se encuentran actualmente en la posición de desarrollar un papel constructivo en Libia. La vulnerabilidad de Europa causada por las amenazas a la seguridad y a la migración proveniente de Libia debería empujar a la UE a trabajar para conseguir un alto al fuego y un nuevo proceso político.

El ataque de Khalifa Haftar a Tripoli del pasado 4 de abril ha desencadenado una nueva guerra civil en Libia que se está transformando en un conflicto de largo alcance en el confín meridional de Europa, alimentando la implicación regional: los Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Arabia Saudí apoyan a las fuerzas de Haftar, mientras que Turquía y Qatar proporcionan apoyo al gobierno de Trípoli, reconocido a nivel internacional.

La guerra ha relanzado el renacimiento del Estado Islámico en Libia. Sin control, el conflicto podría desestabilizar los países vecinos, dar espacio al tráfico de seres humanos y amenazar el mercado global de energía, lo cual afectaría directamente a los intereses europeos.

“La guerra civil global de Libia”, de Tarek Megerisi, analiza los intereses y la actividad de los Estados no europeos que intervienen en el conflicto y propone una estrategia europea que ayude al cese del fuego y a un nuevo proceso político.

En ausencia de un liderazgo estadounidense, los Estados europeos deberían asumir el papel de liderazgo para evitar un deterioro de la situación, concentrándose en las dinámicas globales subyacentes a la intensificación de la violencia.

Los autores europeos deberían apelar a una combinación de incentivos  y desincentivos y a la propia relación con los países árabes del Golfo para empujar a las partes del conflicto hacia un cese al fuego. Los líderes europeos deberían establecer un nuevo grupo de trabajo internacional – con la participación de los Estados Unidos, Rusia y de otros actores clave – con el objetivo de desalentar la búsqueda de una victoria absoluta y dar espacio a la ONU para recuperar un proceso político necesario.

 

Notas para los editores

Este informe fue publicado en noviembre 2019 en www.ecfr.eu

 

Sobre el autor

Tarek Megerisi es un investigador asociado del programa de Oriente Medio y Norte de África de ECFR. Sigue de cerca la situación de Libia desde el 2012, como consultor independiente e investigador asociado del primer think tank independiente libio, el Instituto Sadeq.

 

Preguntas a los medios

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