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El gran juego de China en Oriente Medio

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Durante la última década, China se ha convertido en un jugador cada vez más importante en Oriente Medio. Aunque todavía es un actor relativamente nuevo en la región y es extremadamente cauteloso en su enfoque hacia los desafíos políticos y de seguridad locales, Beijing se ha visto obligado a aumentar su compromiso con Oriente Medio

En una serie de informes, los expertos Camille Lons, Jonathan Fulton, Degang Sun y Naser al-Tamimi explican cómo los responsables políticos europeos deberían integrar a China en su pensamiento sobre Oriente Medio, uniendo las perspectivas china, de Oriente Medio y Occidental sobre la evolución de su papel en la región.

Las principales conclusiones de los informes son las siguientes:

  • Durante la última década, China ha aumentado significativamente su huella económica, política y, en menor medida, de seguridad, en Oriente Medio, convirtiéndose en el mayor socio comercial e inversor externo de muchos países de la región. Las relaciones de China con Oriente Medio giran en torno a cuestiones energéticas y la iniciativa de las Nuevas Rutas de la Seda (BRI en sus siglas en inglés), lanzada en 2013. En 2015, China se convirtió oficialmente en el mayor importador mundial de petróleo bruto, con casi la mitad de su suministro procedente de Oriente Medio.
  • China tiene un apetito limitado por desafiar la arquitectura de seguridad liderada por Estados Unidos en Medio Oriente y de jugar un papel importante en la política regional. Beijing ha tenido mucho cuidado de no involucrarse demasiado, creyendo que Estados Unidos puede asumir la responsabilidad de la seguridad en la región. China prácticamente no jugó ningún papel en aliviar las tensiones geopolíticas en Oriente Medio, como lo demuestra la distancia mantenida por sus representantes políticos en los principales conflictos de la zona.
  • Sin embargo, es probable que la creciente presencia económica del país lo lleve a involucrarse más ampliamente en la región de una manera que podría afectar significativamente los intereses europeos. Al proporcionar un modelo de desarrollo antidemocrático y de compromiso económico con la región, China está emergiendo lentamente como un competidor de la influencia occidental en el Medio Oriente. China se está convirtiendo en un jugador crucial en el desarrollo de la región, tanto a través de la inversión directa como del apoyo al desarrollo. Su importancia económica para la región puede ser mayor que la de Estados Unidos y Europa.

Los autores hacen varias sugerencias sobre cómo los europeos deberían responder a la mayor participación de China en Oriente Medio:

  • Los europeos deberían monitorear la creciente influencia de China en la estabilidad regional y la dinámica política, particularmente con respecto a temas delicados como las tecnologías de vigilancia y la venta de armas. El modelo chino de capitalismo autoritario ya fascina a muchos regímenes en Oriente Medio, que ven la cooperación con China como un medio para resistir las presiones occidentales para perseguir reformas de gobernanza y responsabilidad por los derechos humanos a cambio de ayuda al desarrollo e inversiones.
  • Los europeos deberían aumentar su compromiso con China en Oriente Medio para reenfocar su papel económico en iniciativas constructivas. Los europeos podrían proporcionar a los actores chinos los conocimientos, la experiencia y las redes que buscan en la región a cambio de apoyo económico. Si las partes desarrollan relaciones constructivas, China podría apoyar las iniciativas europeas de estabilidad en el Medio Oriente.
  • Los europeos deberían reconocer el valor de su propio compromiso con los actores regionales. China, como Rusia e incluso el Estados Unidos de Trump, aún no está a la altura de las expectativas de los estados de Oriente Medio, dando a los europeos el espacio necesario para promover sus propias posiciones e intereses. En este contexto, un mejor monitoreo de los proyectos regionales de China ayudaría a los europeos a comprender cómo el país está fortaleciendo su influencia en la región.

Los informes concluyen que los países europeos deberían buscar nuevas formas de involucrar a China en Oriente Medio. No podrán contrarrestar el peso económico chino en la región, pero podrán continuar trabajando por un Oriente Medio más estable mientras equilibran las dimensiones autoritarias de la expansión regional de China.

 

Notas para los editores

Este informe fue publicado el 21 de octubre 2019 en www.ecfr.eu

 

Sobre los autores

Camille Lons es investigadora asociada en el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, con sede en la oficina de Oriente Medio en Bahrein. Cubre desarrollos políticos y de seguridad en la región del Golfo, con un enfoque específico en las relaciones económicas y políticas de los países del Golfo con las potencias asiáticas y el Cuerno de África. Anteriormente trabajó como coordinadora del programa MENA del ECFR.

Jonathan Fulton es profesor asistente de ciencias políticas en la Universidad Zayed en Abu Dhabi. Es autor de las Relaciones de China con las Monarquías del Golfo (Routledge, 2018).

Degang Sun es profesor en el Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Fudan. Fue subdirector del Instituto de Estudios del Medio Oriente en la Universidad de Estudios Internacionales de Shanghai y editor jefe del Asian Journal of Middle Eastern and Islamic Studies. Fue investigador visitante en el Centro de Estudios del Medio Oriente de la Universidad de Harvard (2018-2019), y miembro asociado principal del gran juego de China en el Medio Oriente 31 miembro del St Antony's College de la Universidad de Oxford, así como visitante académico del Centro de Estudios Islámicos de Oxford (2012-2013), Universidad de Denver (2007-2008) y Universidad de Hong Kong (2004-2005). Su investigación se centra en la política de Oriente Medio y las relaciones internacionales, las estrategias de las grandes potencias en Oriente Medio y la diplomacia de China en Oriente Medio.

Naser Al-Tamimi es un economista político centrado en Oriente Medio, con intereses de investigación en energía y relaciones árabe-asiáticas. Recibió su doctorado en relaciones internacionales de la Universidad de Durham en el Reino Unido, donde su tesis se centró en las relaciones de China con Arabia Saudita. Ha escrito sobre asuntos relacionados con Arabia Saudita, el Golfo y Medio Oriente para publicaciones académicas y populares. Es autor de las Relaciones entre China y Arabia Saudita, 1990-2012: ¿matrimonio de conveniencia o alianza estratégica? (Routledge, 2014).

 

Preguntas a los medios

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