Egipto se está encaminando hacia una nueva crisis 

El compromiso europeo con un autócrata opresor está ayudando a crear las condiciones para una nueva crisis en el Mediterráneo

La actual política de Europa hacia Egipto está dominada por preocupaciones inmediatas de migración y oportunidades comerciales, que han llegado a tener prioridad sobre cualquier reserva acerca de la dirección represiva con la que el presidente Abdel Fattah al-Sisi está gobernando su país. Esta es una peligrosa visión de futuro, según un nuevo informe del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR en sus siglas en inglés), con el actual clima interno de Egipto propicio para una nueva inestabilidad en la frontera sur de Europa.

 

Economía en caída libre

El imprudente gasto del gobierno en 'megaproyectos' como la expansión del Canal de Suez o en material militar innecesario, le ha convertido en un líder mundial del despilfarro de los fondos del gobierno. Esto ha dado lugar a una disminución de la inversión (un banco italiano suspendió el año pasado una duradera línea de financiación) y un correspondiente aumento de la pobreza y el desempleo juvenil, hasta un 27% y 40% respectivamente el año pasado.

Enfrentándose a un futuro económico sombrío, El Cairo alcanzó un acuerdo con el FMI a finales de 2016, que era "un rescate, pero sin llamarlo así", según el informe de ECFR. Para garantizar el préstamo, Egipto acordó reformas dolorosas, incluyendo la imposición del IVA, el recorte de subsidios a los combustibles, los despidos del sector público, y la flotación de la moneda en noviembre de 2016. Desde entonces, el valor de la libra egipcia se ha reducido a más de la mitad, provocando grandes aumentos de los precios - sobre todo en los productos alimenticios. Se puede esperar que todo ello empobrezca aún más a la población y desestabilice el país.

 

La represión política se intensifica

Al mismo tiempo que la agitación popular ha crecido con la economía, el presidente Sisi ha cerrado de forma simultánea avenidas para evitar manifestaciones políticas - una combinación peligrosa.

La constitución ha sido suspendida de manera efectiva a través de la falta de aplicación, y las elecciones han quedado sin valor como forma de representación política democrática. Una importante inversión ha sido destinada a la construcción de varias prisiones para acoger al gran número de presos políticos del país, y hay una evidencia creíble de la tortura generalizada por los servicios de seguridad y el uso de la fuerza mortal contra los manifestantes.

Incluso los no islamistas que respaldaron y apoyaron la purga de Sisi a los Hermanos Musulmanes, como parte de la denominada Coalición del 30 de junio, han sido castigados bajo nuevas legislaciones para reprimir la protesta y la disidencia. El gobierno ha restringido las libertades de expresión y de reunión, y ha extendido la represión incluso a prominentes figuras públicas. Recientemente, los tres líderes del sindicato de periodistas de Egipto fueron condenados a dos años de prisión, mientras que los iconos de televisión Ibrahim Eissa, Youssry Fouda y Bassem Youssef han sido censurados, y activistas y líderes de la sociedad civil como Hossam Bahgat y Gamal Eid han sido detenidos.

En mayo de 2017, la represión pareció acelerarse una vez más, a medida que las autoridades cerraron numerosos sitios web de noticias y detuvieron a varios oponentes políticos del régimen, entre ellos el ex candidato presidencial Khaled Ali, que insinuó que iba a volver a presentarse de nuevo como candidato.

 

La amenaza terrorista

Jóvenes islamistas que una vez creyeron en un gobierno democrático, están empezando a unirse al ISIS debido a la desilusión. El presunto autor detrás del bombardeo de la catedral copta en El Cairo en diciembre de 2016, por ejemplo, es un joven partidario del ex presidente Mohamed Morsi que fue sometido a torturas durante su detención.

El ISIS ha aumentado su actividad este año, matando a decenas de personas en un doble atentado contra iglesias coptas el Domingo de Ramos, provocando que el presidente Sisi declarara el estado de emergencia. En mayo, ISIS atacó el autobús que transportaba a cristianos coptos en Minya, matando a 29 personas.

Sin embargo, la amenaza no está únicamente limitada al ISIS. Alrededor de una docena de nuevas organizaciones de militantes violentos han nacido desde 2014, incluyendo AJNÁD Misr, el Movimiento Molotov, y Liwa al-Thawra. El movimiento Hassm, que parece ser la rama radical de los Hermanos Musulmanes, es el ejemplo más destacado. Hassm ha reconocido varias operaciones mortales en El Cairo y en el Delta, que cogieron a los servicios de seguridad por sorpresa, incluyendo intentos fallidos de asesinato contra el nuevo fiscal general de Egipto, Zakaryea Abdul Aziz, y el Gran Mufti de Egipto, Ali Gom'a.

 

El equivocado pragmatismo de Europa

El autor del informe, Anthony Dworkin, comentó, "Egipto no se encuentra meramente estancado, como creen algunas personas. El contrato social está por los suelos, y la pregunta es ¿cuánto más daño puede soportar antes de que los innumerables problemas socio-políticos estallen en una crisis a gran escala ".

A pesar de todo esto, en la política europea sigue siendo notable el apoyo al presidente Sisi, que ha visitado Atenas, Berlín, Lisboa, Londres, Roma y París en los últimos dos años. El Acuerdo de Asociación de la UE con Egipto, que había sido suspendido desde 2011, se reactivó en 2015. Varios Estados miembros del norte de Europa, como Alemania y el Reino Unido, han apoyado las duras declaraciones de foros como el Consejo de Derechos Humanos, pero en el área clave de las relaciones bilaterales, el pragmatismo y el compromiso son la regla.

Esto es debido al temor a una afluencia de inmigrantes que marca las decisiones políticas europeas hacia los países en sus fronteras del sur. Si bien la migración global a través del Mediterráneo cayó en el año 2016, el número de egipcios que abandonaron su país y huyeron a Italia ha incrementado de 344 en 2015 a 2.634 en el primer semestre de 2016. El miedo de que estos números puedan dispararse más si el gobierno colapsa, ha permitido al gobierno de Sisi aprovechar el apoyo europeo a cambio de cooperación para limitar el flujo de migrantes. Por ejemplo, los gobiernos británico y egipcio han puesto en marcha un proyecto conjunto de 1,5 millones de libras llamado Prevención y Respuesta a la Migración Ilegal en Egipto (PRIME en sus siglas en ingles), a ​​través del cual el Reino Unido se compromete a invertir en ciudades y pueblos que han visto como un gran número de residentes se van hacia Europa.

Egipto es también un gran mercado para las armas y productos europeos, y un importante lugar para la inversión directa debido a la mano de obra barata. Compañías como BP, Eni, Dassault, y Siemens han presionado Londres, París y Berlín para evitar la alienación de Egipto a través de la crítica pública.

Sin embargo, el pragmatismo de Europa corre el riesgo de ignición prematura.

"Es asombroso ver cómo las lecciones fundamentales de las revueltas árabes han sido casualmente ignoradas," comentó Yasser El-Shimy. "El régimen de Hosni Mubarak, como el de Muammar Gaddafi y Bashar al-Assad, se mantuvieron estables durante décadas hasta que repentinamente no lo fueron. Egipto representa hoy una crisis similar en el proceso ".

"Los funcionarios europeos deberían empezar a prestar atención a lo que aqueja a su vecino del sur, y desarrollar una política con más visión de futuro para ayudar. Arrojar dinero al problema no va a disipar sus causas subyacentes, a menos que tales formas de asistencia partan de una política global destinada a mejorar la estabilidad y la prosperidad de Egipto y aliviar algunas de las restricciones a la sociedad”.

 

Nota para los editores

Sobre los autores: Anthony Dworkin es investigador principal de ECFR y dirige el trabajo de la organización en materia de derechos humanos, justicia y democracia. Yasser El-Shimy es investigador asociado de ECFR, trabajando en las relaciones UE-Egipto y el papel de los Hermanos Musulmanes en el proceso de democratización de Egipto.

Prensa: Para entrevistas y comentarios, por favor, póngase en contacto con Anthony Dworkin [email: [email protected]] o Yasser El-Shimy [email: [email protected]]. Como alternativa: contactar con la oficina de prensa de ECFR a través de [email protected] o +44 207 227 6867.