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Los problemas del sectarismo en el Golfo Pérsico

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El informe analiza que muchos gobiernos de la región emplean el sectarismo como un instrumento para justificar la discriminación contra las minorías. Una serie de ensayos escritos por expertos de los países explica cómo son implementadas estas agendas y cómo están condicionando la política de Oriente Medio:

Arabia Saudí: No hay otro país más acusado de propagar el sectarismo que Arabia Saudí. La familia real saudí se ve a sí misma como la legítima heredera y guardiana de la ortodoxia islámica. El reino promueve diferentes políticas sectarias en Bahrein y en Siria, donde teme la creciente influencia iraní. Además, Arabia Saudí no muestra ninguna voluntad de lidiar con la marginalización de su propia población chií.

Irán: Tal vez de forma sorprendente, Irán persigue establecer alianzas estratégicas, no sectarias. Sus esfuerzos para contrarrestar su aislamiento regional le han llevado a establecer alianzas con actores que comparten su interpretación sobre las amenazas de seguridad regional e internacional, en lugar de enfocarse exclusivamente en aliados de su propia rama del Islam. Ejemplos de esta estrategia son la alianza con Irak así como la cercanía con Hamas y la Siria de Assad.

Irak: La crisis política, social y económica que se produjo en Irak tras la invasión liderada por Estados Unidos en 2003 continúa sin resolverse y tiene el riesgo de empujar al país hacia un escenario de mayor violencia. El uso del sectarismo por parte del primer ministro, Nouri al-Maliki, para consolidar su poder está aumentando las divisiones entre la mayoría chií de Irak y la minoría suní.

Qatar: Aunque Qatar no ha buscado de forma explícita la promoción de una agenda sectaria en su política doméstica y exterior, los intentos por parte de sus líderes de expandir su influencia en Oriente Medio y el Norte de África han agravado sin embargo las tensiones sectarias tanto dentro como fuera del país. El país está tratando de equilibrar su apoyo a los islamistas en el extranjero sin integrar a sus propios ciudadanos chiíes y tratando de mejorar sus relaciones con Irán.

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