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Un nuevo estudio revela los motivos de los 28 Estados miembros de la UE para mantener a Turquía cerca (aunque no excesivamente cerca). "El encanto discreto de la hipocresía: Un Power Audit de la UE y Turquía" destaca los factores que hacen que el proceso de adhesión de Turquía a la Unión Europea sea disfuncional. El público se opone enérgicamente a la adhesión de este país, pero los funcionarios, diplomáticos y responsables políticos europeos desean mantenerlo en su estado actual de inconclusión. Asli Aydıntaşbaş, autora del estudio, recomienda continuar el compromiso con Turquía, fuera del ámbito del proceso de adhesión, a través de las relaciones bilaterales, la cooperación contra el terrorismo y un diálogo sobre derechos humanos en el Consejo de Europa.

Mientras que Italia, España y Francia se sienten atraídas por el potencial económico de Turquía; Grecia, Chipre y Bulgaria creen que la membresía de Turquía representaría una amenaza menor para la seguridad nacional. Los europeos y Turquía usan el poder de la hipocresía para construir un modelo de cooperación con la UE. Paradójicamente, la disfunción y dicha hipocresía ayudan a mantener el proceso de adhesión, aunque sin ningún progreso.

¿Qué piensa España?

España

 

Mientras que Berlín y París se han vuelto cada vez más cautelosos respecto a Turquía, Madrid sigue considerando al país como un socio. Sin embargo, desde las protestas del parque Gezi en 2013, las autoridades españolas han atenuado su relación con Turquía, en parte al disminuir el ritmo de las visitas oficiales al país. Hoy, el PSOE y Podemos son muy críticos con las violaciones de los derechos humanos en Turquía.

Las relaciones entre España y Turquía se centran en el comercio, las propuestas políticas conjuntas (como la Alianza de Civilizaciones) y, más recientemente, la seguridad y la inmigración. Frente a los riesgos políticos en Turquía, las empresas españolas ya no están hablando de oportunidades allí sino de esfuerzos para conservar las ganancias anteriores. Madrid considera que Ankara es un socio importante en la lucha contra el yihadismo, especialmente en la detección de combatientes extranjeros que regresan a España desde Siria o Irak.

El gobierno español continúa apoyando oficialmente el ingreso de Turquía en la Unión Europea, en línea con la opinión general de la UE. Debido a la falta de una diáspora turca importante en España, los políticos españoles no están generalmente interesados en el país. Hay poca islamofobia en España en comparación con otros países de Europa occidental. Entre el público español, la imagen de Turquía se ha deteriorado sustancialmente en los últimos dos años debido a su deriva hacia el autoritarismo. Alrededor de la mitad de la población española se opone al acuerdo de refugiados entre la UE y Turquía de 2016, mientras que un poco más de un tercio lo apoya. Durante la crisis política de Cataluña en 2017, cada lado acusó al otro de haber sido "Erdoganizado". No obstante, Turquía sigue siendo un problema menor en el discurso público español.