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En los últimos tiempos, la relación entre Europa y Rusia ha sufrido una serie de altibajos. Desde la anexión de Crimea y la invasión del este de Ucrania en 2014, la UE y Rusia se han enzarzado en una batalla abierta por las normas de conducta internacional. No están de acuerdo con algunos de los elementos normativos fundamentales: su naturaleza "unipolar" dirigida por Occidente; su énfasis en los derechos humanos y la democracia; y la idea de que los países tienen derecho a elegir sus propias alianzas y unirse una vez cumplan los requisitos. Es una guerra normativa, y ninguno de los dos bandos está listo para retirarse.

La política interna en Europa se ha convertido en una de las líneas de batalla en esta lucha. Moscú hace uso de fuerzas dentro de Europa que podrían erosionar la confianza y la posición de la UE. Los europeos deben ser conscientes de tales intentos, pero la atención obsesiva a los esfuerzos de Rusia podría resultar contraproducente.

Esta publicación busca describir un camino para encontrar el equilibrio adecuado entre ambas potencias. Examina cómo Rusia entiende su lucha normativa con Europa y Occidente, y cómo la intromisión de Rusia en la política interna europea encaja en esa lucha. También busca entender el lado europeo y cuán efectivos los europeos han sido para contrarrestar la ofensiva de Rusia.

¿Qué piensa España?

España

 

El gobierno español no ve a Rusia ni como una amenaza ni como un socio, sino como un actor estratégico importante con el cual la Unión Europea debería tratar de tener buenas relaciones basadas en principios e intereses compartidos. El público español tiene puntos de vista ampliamente desfavorables de Rusia.

Moscú tiene poca influencia en España. Mientras que algunos partidos españoles de extrema derecha y extrema izquierda consideran a Rusia como un modelo que emular, solo tiene un impacto marginal en la política dominante. Los partidos más prominentes de este tipo son Vox y el Movimiento Social Republicano, en la extrema derecha y la extrema izquierda, respectivamente. Algunos comentaristas españoles y sitios web populares muestran su apoyo a la Rusia de Putin, usualmente vinculándolo con Donald Trump, Marine Le Pen y otros políticos populistas de derecha.

Madrid ha enfatizado la ilegalidad del llamado referéndum de Rusia en Crimea, con altos funcionarios españoles que a veces hacen comparaciones entre el voto y los aspectos de las disputas separatistas de España, especialmente las de Cataluña. Madrid está a favor de liberalizar el régimen de visa de la UE con Rusia para impulsar el turismo y las relaciones económicas entre España y Rusia, pero no considera a Rusia como un socio