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Las relaciones entre China y Europa tienen una larga historia diplomática. Desde 2009 China se ha vuelto más presente e influyente dentro de Europa.  Ya no se trata solo de un superávit comercial masivo; también se trata de inversión, préstamos y poder financiero que sirve a la diplomacia pública de China. Aún así, lo que no ha cambiado es la asimetría reclamada por China como una economía en desarrollo, incluso cuando alcanza el primer rango entre las economías globales.

En este nuevo Power Audit sobre las relaciones entre China y la Unión Europea, se revela como la apertura de Europa ha invitado a altos niveles de inversión china y adquisiciones de tecnología dentro de Europa, mientras que China se frena en cooperación política y de seguridad.

La Comisión Europea ha propuesto nuevos instrumentos de defensa comercial y ha expandido una iniciativa de tres estados miembros centrales sobre la evaluación de inversiones. ¿Seremos testigos de un avance histórico entre las relaciones de ambos continentes? China corre ahora el riesgo de subestimar a Europa. Las tendencias políticas y económicas son ahora tales que China puede no haber percibido el cambio.

¿Qué piensa España?

España

 

Política y diplomacia

Hasta 2011, España se posicionó como el mejor amigo de China en Europa, abogando por intereses chinos como el levantamiento del embargo de armas. La crisis económica cambió la actitud de China, que se volvió más asertiva. España cambió su posición debido a un creciente déficit comercial y la falta de igualdad de condiciones. España registró varias visitas ministeriales en 2016. El primer ministro, Mariano Rajoy, fue uno de los líderes europeos que asistieron al foro de la Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda (Belt and Road Initiative, BRI en sus siglas en inglés) en mayo de 2017 en China.

España ve el BRI como una oportunidad económica, pero le preocupa que China exporte su exceso de capacidad, sus proyectos fantasmas y su competencia a largo plazo con las industrias españolas de transporte e infraestructura (en España y Asia central). España juega un papel limitado como intermediario entre China y América Latina.

La justicia española ha sido abierta en el pasado en materia de derechos humanos a nivel nacional y multilateral. En noviembre de 2013, un tribunal ordenó a un magistrado que emitiera una orden de detención internacional contra Jiang Zemin, Li Peng y otros tres funcionarios chinos por presunto genocidio en el Tíbet. Pekín congeló las relaciones con España y, 17 días después, Rajoy aprobó una reforma en el Congreso para limitar el uso de la jurisdicción universal (en vigor desde 2006 en un caso relacionado con el Tíbet). La orden fue desestimada cuatro meses después. Dos de las mayores inversiones españolas en China, Abengoa y Ferroatlántica, sufrieron represalias a través de los gobiernos locales.

España no respaldó la declaración conjunta de marzo de 2016 ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, ni firmó la carta de febrero de 2017 condenando la represión de China contra los derechos humanos. España ha firmado un tratado de extradición con China.

 

Economía y comercio

Madrid apoya el refuerzo de los instrumentos de defensa comercial de la Unión Europea y la iniciativa de investigación de la inversión de la UE. España tiene un procedimiento de escrutinio de inversión extranjera directa.

A pesar de que España ha tenido éxito exportando carne de cerdo congelada, cobre, equipo automotriz, farmacología y vestimenta a China, el nivel del comercio deficitario ha empujado a España a exigir una mayor reciprocidad.

Hubo un aumento del 120 por ciento de la inversión china en España en el período 2015-16. En 2017 hubo una desaceleración debido a problemas regulatorios en el sector inmobiliario, la implicación del banco chino ICBC en blanqueo de dinero y las fricciones entre el grupo Wanda y el municipio de Madrid por la renovación de un edificio histórico.

La aerolínea HNA y Gingko Tree (red de gas) son los mayores inversores chinos en España. En 2016, la Corporación de la Industria de Aviación de China adquirió el 95 por ciento de Aritex, que es el proveedor de líneas de ensamblaje para Mercedes, Volkswagen, para el A350XWB y, en cierta medida, para el A320 y A400M, el avión de carga militar que no puede ser vendido directamente a China debido al embargo de armas.

Las empresas chinas están aumentando lentamente su control de los puertos españoles. Hutchison Port Holdings invirtió 315 millones de euros en 2012 en el puerto de Barcelona y tiene la intención de invertir 150 millones de euros en una extensión de terminal. Cosco Shipping Ports ha tomado el control de Noatum, adquiriendo el 51 por ciento de su capital por 203 millones de euros, que proporcionará el control del contenedor de la terminal del Puerto de Valencia. La compañía portuaria Ningbo-Zoushan ha mostrado recientemente interés en construir y operar la tercera terminal de contenedores en el puerto de Algeciras, llamada Fase B.

En 2012, el gobierno recurrió a la adquisición por China State Grid de una participación del 20 por ciento en REE.

Se cree que China es el principal país titular de bonos públicos españoles no pertenecientes a la UE.

Hasta 2011, España se posicionó como el mejor amigo de China en Europa, abogando por intereses chinos como el levantamiento del embargo de armas. La crisis económica cambió la actitud de China, que se volvió más asertiva. España cambió su posición debido a un creciente déficit comercial y la falta de igualdad de condiciones. España registró varias visitas ministeriales en 2016. El primer ministro, Mariano Rajoy, fue uno de los líderes europeos que asistieron al foro de la Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda (Belt and Road Initiative, BRI en sus siglas en inglés) en mayo de 2017 en China.

España ve el BRI como una oportunidad económica, pero le preocupa que China exporte su exceso de capacidad, sus proyectos fantasmas y su competencia a largo plazo con las industrias españolas de transporte e infraestructura (en España y Asia central). España juega un papel limitado como intermediario entre China y América Latina.

La justicia española ha sido abierta en el pasado en materia de derechos humanos a nivel nacional y multilateral. En noviembre de 2013, un tribunal ordenó a un magistrado que emitiera una orden de detención internacional contra Jiang Zemin, Li Peng y otros tres funcionarios chinos por presunto genocidio en el Tíbet. Pekín congeló las relaciones con España y, 17 días después, Rajoy aprobó una reforma en el Congreso para limitar el uso de la jurisdicción universal (en vigor desde 2006 en un caso relacionado con el Tíbet). La orden fue desestimada cuatro meses después. Dos de las mayores inversiones españolas en China, Abengoa y Ferroatlántica, sufrieron represalias a través de los gobiernos locales.

España no respaldó la declaración conjunta de marzo de 2016 ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, ni firmó la carta de febrero de 2017 condenando la represión de China contra los derechos humanos. España ha firmado un tratado de extradición con China.

 

Cultura

En los últimos años, ha habido un cambio profundo en la imagen de los EEUU en España. La opinión pública española es ahora más sofisticada a la hora de percibir la pluralidad de opiniones en la sociedad estadounidense, como en el tema del matrimonio entre homosexuales. Los medios de comunicación, los intelectuales y las figuras principales han mostrado menos tendencias antiestadounidenses de lo que se había evidenciado anteriormente. Solo la extrema izquierda conserva una postura tradicionalmente "antiimperialista". Como país de Europa occidental, las compañías de medios y tecnología estadounidenses son relevantes y no ha habido una reacción negativa en contra de ellos en España. En el sector turístico, Estados Unidos es el séptimo mercado emisor más importante de España. En 2016, dos millones de ciudadanos estadounidenses visitaron España, un aumento del 7,2 por ciento con respecto al año anterior. En 2015, 108,953 españoles vivían en territorio estadounidense.

 

Influencia

El esquema de "visa dorada" se introdujo en 2013. Y, para 2016, 714 ciudadanos chinos se habían beneficiado. Hay 200,000 residentes de origen chino en el país, principalmente de Zhejiang. China apunta a España con ciberataques.

España es sede de seis institutos Confucio.