Donbas, Crimea, Transnistria, Abjasia, Osetia del Sur, Nagorno-Karabaj: ¿qué papel interpreta Rusia en estas zonas grises?

Como dice el viejo chiste ruso, “¿Qué frontera rusa es una frontera segura? La que tiene tropas rusas a ambos lados”. Pero para al menos tres de los seis Estados en Europa oriental, este chiste no es muy gracioso. Rusia ha dividido territorio en Ucrania, Georgia y Moldavia, manteniendo tropas en estos territorios separatistas. Rusia también ejerce control sobre estos territorios proporcionando apoyo político, administrativo y financiero a las autoridades de facto locales.

Presentamos la segunda parte de la serie “zonas grises” de ECFR. La primera parte trataba de ilustrar cómo era la vida en las zonas grises. Esta entrega analiza el papel de Rusia en las zonas grises de Europa oriental.

Las “zonas grises” de Europa oriental – Abjasia, Crimea, el Donbas, Natorno-Karabakh, Osetia del Sur, y Transnitria – constituyen un capítulo central en el libro de tácticas ruso para el su vecindario. Rusia las utiliza como cuñas estratégicas para presionar y desestabilizar a sus vecinos. Mantener estos conflictos activos, normalmente a través de agentes locales, forma parte de los esfuerzos rusos por atraer a sus vecinos a su esfera de influencia. Incluso en Nagorno – Karabakh, donde Rusia no tiene tropas, el enfrentamiento entre Azerbaiyán y Armenia le permite a Moscú proyectar poder en la región. La ambigüedad y la estabilidad inherentes a estos conflictos son, por si mismas, una fuente de influencia para Rusia.

Esta estrategia ha demostrado ser efectiva en muchos aspectos. Las zonas grises son obstáculos para que Georgia y Ucrania se unan a la OTAN y se acerquen a la UE. Desvían recursos y atención de unas reformas muy necesarias. También representan un riesgo de seguridad constante, con la constante amenaza de una actitud más intrusiva por parte de Rusia en la política doméstica y en el diseño de políticas en Tbilisi y Kiev; Rusia puede incrementar la presión sobre estos países movilizando sus tropas según quiera, o, en el caso de Ucrania, redoblando su campaña militar.

El grado de apoyo ruso a estas zonas grises varía de varias maneras. En Ucrania, Rusia anexionó Crimea formalmente y la integró como sujeto federal. En el Donbas, Rusia ha fomentado activamente la guerra con sus tropas, “voluntarios”, y fuerzas apoderadas. En Georgia, Moscú ha reconocido Abjasia y Osetia del Sur como estados independientes y mantiene una fuerte presencia militar en ambas entidades. Mientras que Osetia depende mucho de Rusia, Abjasia disfruta de un mínimo de independencia efectiva en su política doméstica. La presencia militar y política rusa también se siente en Transnitria, pero su localización geográfica significa que no puede depender sólo de Rusia.

Haz click aquí para acceder a la segunda entrega de la serie "zonas grises" (en inglés).

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