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¿Quién gobernará Europa tras las elecciones?



En las elecciones al Parlamento Europeo del próximo domingo, los principales partidos europeos han anunciado por primera vez cuáles son sus candidatos para presidir la Comisión Europea. Al hacerlo, confían en movilizar a los votantes, aumentar la decreciente participación electoral y prevenir que el tema principal de estas elecciones sea el auge del euroescepticismo.


Fuente: Pollwatch

Para que esta apuesta funcione el Consejo Europeo debe entrar en el juego y seleccionar al candidato más votado como presidente de la Comisión Europea, o enfrentarse a la oposición del Parlamento Europeo. Aunque miembros del Consejo han respaldado esta iniciativa, el Consejo como institución no la ha apoyado públicamente, haciendo evidente que el nombramiento del Presidente de la Comisión sigue siendo prerrogativa suya. Pero dejando a un lado de momento el hecho de que serán dos (el Consejo y el Parlamento) quienes jueguen este juego, veamos qué dicen las encuestas y quién tiene mayores posibilidades de ganar las elecciones y, por tanto, de ser el candidato apoyado por el Consejo.

De acuerdo con las últimas proyecciones (ver el gráfico de arriba de Pollwatch), el candidato de centro-derecha del Partido Popular Europeo (PPE), Jean-Claude Juncker, lograría 217 asientos, seguido del candidato socialista alemán, Martin Schulz, con 201. Al candidato liberal de la Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa (ALDE), Guy Verhofstadt, las encuestas le otorgan 59 escaños y la coalición de la Izquierda Unitaria Europea (GUE/NGL) de Alexis Tsipras obtendría 53 asientos. Los dos candidatos de los Verdes, José Bové y Ska Keller, alcanzarían los 44 eurodiputados. Ni los conservadores del grupo de Conservadores y Reformistas Europeos (ECR, en inglés) ni los eurófobos de extrema derecha asociados a la Europa de la Libertad y la Democracia (ELD, o EFD en inglés) han propuesto candidato alguno.

De acuerdo con las últimas proyecciones electorales, el candidato de centro-derecha del Partido Popular Europeo (PPE), Jean-Claude Juncker, lograría 217 asientos, seguido del candidato socialista alemán, Martin Schulz, con 201.

Aunque el PPE ganara las elecciones y Juncker fuera el candidato más votado, ello no implicaría que este fuera elegido como el próximo presidente de la Comisión Europea. Estas no son elecciones presidenciales con un sistema mayoritario; es una elección parlamentaria en la que el candidato ganador necesita el apoyo de la mitad más uno de los asientos del Parlamento Europeo para obtener la presidencia. Por lo que además de obtener la aprobación del Consejo, el candidato también tendrá que lograr una mayoría absoluta en el Parlamento Europeo. Con 751 escaños en el Parlamento, Juncker o Schulz necesitarían el voto de 376 eurodiputados. Por tanto, aunque Juncker ganara las elecciones, aún necesitaría 159 votos para obtener la mayoría y convertirse en el próximo Presidente de la Comisión.

¿Dónde podría encontrar Juncker esos votos? Su primera opción sería hablar con los liberales de ALDE. Pero incluso si Verhofstadt le apoya, lograría una mayoría de 276 asientos (217+59), 100 asientos por debajo de la mayoría absoluta. Los votos restantes serían más difíciles de conseguir. A su derecha, Juncker encontraría a los conservadores de ECR, que podrían estar dispuestos a ofrecerle sus 42 escaños. Sin embargo, no podría ir mucho más allá porque a la derecha del ECR solo se toparía con los eurófobos hostiles del EFD y con un número importante de euroescépticos entre los 95 no inscritos, ninguno de los cuales parecen aliados probables de Juncker. Así, incluso si Juncker logra unir a los conservadores de David Cameron y a los federalistas-liberales de Verhofstadt en una coalición, solo obtendría 318 votos (42 por ciento), lo que le dejaría a 58 votos de la mayoría absoluta (ver abajo una tabla con las posibles coaliciones).


Fuente: Jose Piquer/ECFR Madrid a partir de datos de Pollwatch

Pero imaginen que, como puede suceder en las democracias parlamentarias, Juncker no lograr ser investido por el parlamento, y el Consejo pide al segundo candidato más votado, Martin Schulz, que intente formar una mayoría. Para Schulz lograrla no sería más fácil que para Juncker, pues los 201 escaños que le otorgan las últimas encuestas todavía están muy lejos de la mayoría absoluta. Si decidiera unirse en coalición con los liberales de ALDE (59) y los verdes (44), se quedaría con 304 escaños, 72 por debajo de la mayoría absoluta. Si entonces trata de formar una coalición roja-verde-roja que incluya a los verdes y a la Izquierda Unitaria Europea (GUE-NGL), aún le faltarían 78 votos.    

En cualquier caso, ambas coaliciones se enfrentarían a problemas serios para mantenerse. En una coalición con los verdes y los liberales, aunque las dos partes estén de acuerdo en la idea de “más Europa” desde una visión federal, no lo están en cuanto a las políticas económicas y la gobernanza de la zona euro. Los problemas de la segunda posible coalición podrían ser más insalvables. La Izquierda Unitaria de Alexis Tsipras tendría que apoyar a los socialistas, algo que no están haciendo en Grecia y que su grupo no ha hecho en el Parlamento Europeo durante la crisis de la zona euro. Además, esta coalición exigiría a su vez convencer a Angela Merkel de que desista en su intento por nombrar a un comisario de su partido, dejando una Comisión presidida por un socialista alemán apoyado por los rebeldes griegos de Alexis Tsipras.

Tras un poco de desesperación, es posible que Juncker y Schulz examinen los números y se den cuenta de que la única coalición ganadora que puede otorgarles una mayoría amplia y estable es una en la que estén los dos juntos

En definitiva, tras un poco de desesperación, es posible que Juncker y Schulz examinen los números y se den cuenta de que la única coalición ganadora que puede otorgarles una mayoría amplia y estable es una en la que estén los dos juntos. Una gran coalición entre socialistas y populares obtendría hoy 418 votos (56 por ciento), cómodamente por encima del umbral de la mayoría absoluta. En ese caso, también podrían pedirles a los liberales que se unieran. Viéndose en el medio, es probable que los liberales no quieran quedarse en la oposición. Esta coalición de tres obtendría 477 asientos (64 por ciento). Esta parece una coalición bastante estable y segura, a prueba de balas de los euroescépticos por la derecha y de los verdes y la izquierda radical en la izquierda. Por lo que podría obtener resultados en un gran número de asuntos y, sobre todo, respecto a la gobernanza del euro.

Esta coalición no es solo posible, sino que ya ha sido puesta a prueba: de hecho, es la misma coalición que lleva gobernando Europa desde hace décadas. El único problema sería que esta coalición lanzaría un mensaje confuso a los votantes. Habiéndoles dicho que esta vez iba a ser diferente y que podrían elegir entre alternativas reales en la izquierda y la derecha, el Parlamento Europeo volvería, en cambio, a estar gobernado por los partidos pro europeos de siempre.

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