Europa necesita una política exterior más dinámica, y nuevas dinámicas para su política exterior, además de un proyecto de integración europea mejorado. 

Europa necesita una política exterior más dinámica, y nuevas dinámicas para su política exterior, además de un proyecto de integración europea mejorado. Los tiempos no son los más fáciles para que surjan las relaciones más inesperadas. En este contexto, la semana pasada pudimos ver cómo floreció una estrategia conjunta entre España y Polonia, dando un nuevo ímpetu a la Política de Vecindad, la seguridad europea (con CSDP y la OTAN) y el proyecto de Unión Energética.

Tras un evento conjunto el pasado diciembre con la Embajada de España en Varsovia, en el que se lanzó el Proyecto de Estrategia de Convergencia Europea Este-Sur, ECFR Madrid y la Embajada de Polonia en Madrid, organizaron un programa de dos días intensivo con diplomáticos de alto nivel para facilitar un diálogo entre ambos gobiernos sobre los asuntos mencionados anteriormente.

El evento principal de estos dos días fue un acto público en el centro de Madrid, donde se pudo escuchar un debate sobre “Unravelling regional order, reshaping alliances: Spanish and Polish leadership in rebooting foreign policy”. La necesidad de un nuevo dinamismo en la política exterior europea exige un fortalecimiento de las relaciones bilaterales entre los Estados miembros para complementar el enfoque de arriba hacia abajo que se promueve desde Bruselas. El parecido entre Polonia y España (en términos de tamaño, peso dentro de la UE, ambos parte de los Seis Grandes, etc.) y el apoyo mutuo en los asuntos europeos, junto a una mejor armonización de las visiones de política exterior, podría ser una fuerza motivadora para reiniciar el rol de Europa en el mundo. Esto es una necesidad dentro de un contexto de nuevos retos en el Este, el Sur y más allá.

La naturaleza diferente de los retos de política exterior de Polonia y de España, así como de otros países de la UE, puede parecer una barrera para sus posiciones comunes y lo estamos viendo en las distintas fases de la crisis de Ucrania, las crisis en Oriente Medio, y el caso de Siria. Estas crisis han provocado una renacionalización de la política exterior en Europa que hace que definir intereses comunes y definir prioridades sea más difícil para los gobiernos nacionales, ya que se están reconsiderando sus políticas de seguridad vistas las nuevas amenazas puestas sobre la mesa. Las actitudes divergentes hacia el liderazgo de EEUU y la OTAN, la escalada de las sanciones, el armamiento de Ucrania, por ejemplo, suponen una prueba para la cohesión europea a gran escala y podrían llevar a una fragmentación política y de seguridad en Europa.

Afrontar estas situaciones tan complicadas es difícil pero no imposible, según hemos visto en la implementación cohesiva de sanciones contra Rusia, que a pesar de las distintas repercusiones económicas en los estados miembros, sí han impactado en la economía rusa en una escala que no debe subestimarse. Esta respuesta conjunta de Europa debe ser un precedente, ya que el continente se encuentra en una situación en que elegir sus luchas ya no es una opción.

Antes del evento público se celebró una discusión a puerta cerrada y bajo regla Chatham House sobre las sinergias española y polaca en relación a la política de vecindad. Ambos países se consideran importantes en Europa y están de acuerdo en que las actuaciones en los conflictos inmediatamente cercanos a ellos son insuficientes. Es necesario diferenciar a los vecinos europeos, ya que cada uno articula demandas distintas en la UE, que requieren soluciones personalizadas. Las nociones del poder transformador de la UE y de la modernización de sus vecinos que guían la política de vecindad actual deben revisarse y aclarar sus prioridades.

Para conseguir una convergencia estratégica mejor y práctica se deben explorar más sinergias entre ambos países, al Este y al Sur de las fronteras que necesitan percibirse como posibles objetivos de las mismas amenazas. Este es un tema que va más allá de la Política de Vecindad (ENP en sus siglas en inglés) y se extiende a la cooperación en seguridad y defensa, a través de la PCSD y también dentro de la OTAN, a raíz de la Cumbre de Gales y el Plan de Acción de Preparación, actualmente en discusión. Las preguntas de seguridad más duras fueron exploradas en una cena de alto nivel en Madrid con representantes españoles y polacos, organizada por la Embajada de Polonia.

Una convergencia similar se da entre Polonia y España en el asunto de la unión energética de Europa, que se discutió ampliamente en un desayuno de trabajo. Se exploraron propuestas y líneas de trabajo conjunta para la próxima reunión conjunta. Los representantes de ambos países estaban de acuerdo en que la cooperación dentro de la UE y a nivel regional es de suma importancia, ya que la falta de mecanismos de solidaridad entre los Estados miembros hace que Europa, algunas veces, se muestre  incapaz de responder ante un caso que requiere unidad.

El objetivo de la interconexión energética es algo prioritario para España ya que necesita superar su condición de isla energética. Conectar países permitirá diversificar las fuentes de energía y mejorar la seguridad de Europa. Un mercado interno exitoso necesitará la construcción de infraestructuras entre estados miembros, contratos más transparentes en sintonía con los requerimientos de Europa, y regulación estratégica. Aunque visto desde el punto de vista de las relaciones exteriores Polonia y España tienen necesidades a corto plazo muy diferentes, su objetivo es el mismo y debe ser defendido en una relación bilateral que, sin duda, contribuye al proyecto europeo.

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