Obama has spent the year picking up the lost balls left behind by Bush, now he's ready to play again in 2010.

A ball for the Castros, a ball for the Arabs, a ball for Iran, a ball for Putin... Obama has spent the year picking up the lost balls left behind by Bush. Obama, ridiculed by the neocons as the "orator in chief" (Bush being a "commander in chief") is ready to play again in 2010. But what about the players he is up against?

First in the ranking would most certainly be Latin Americans, who never miss a chance to miss a chance. Twenty years after the Berlin Wall came down, the Marxist-Leninist regime of Hugo Chávez is setting up a regional Cold War in miniature. And he is making a thorough job of it. Faithful to the Soviet model, he is not only repressing the opposition, muzzling the press and threatening his neighbors, but has also managed to have power blackouts and food shortages. Quite a performance.

Then come the Brothers Castro, so demoralized by Obama's lack of aggression that they had to conclude the year with some showy military maneuvers, to make it clear to all that the Cuban army is ready to repel an invasion-one that seems rather unlikely. If I were Obama, I would lift the embargo immediately and unconditionally, and give Guantanamo back to Cuba. The Castros would soon be weeping in exile. Fifty years of heroic resistance to imperialism, to end up seduced by an African-American from Honolulu? The humiliation of it all!

Yet not even Lula could resist the charm of anti-imperialism. Instead of forging a strategic alliance with Obama that might have had major repercussions in Asia and Europe -especially regarding energy and climate change- he had no better idea than to close the year with a visit from the president of Iran.

This brings us to the Iranian regime, also taken aback by Obama's gestures of rapprochement. A reasonable international accord that would facilitate Iran's civilian nuclear program would be disastrous for the hardliners of Tehran. How else can we understand their tooth-and-nail opposition? It is even possible that the Iranian nuclear program was purely a bluff to provoke the West, and that now they are obliged to go ahead with it against their will. The gloomier fanatics among them must be desperate, because Israel has not yet bombed their nuclear installations. The Israelis bombed the Iraqi reactor, and the Syrian one as well - have they forgotten the rules of the Middle East game? Why this discrimination? Meanwhile, the time for negotiation is running out, while the regime can no longer find a convincing foreign enemy to justify its repression.

The Russia of Putin has a place in the ranking. After all the tension created from the anti-missile shield that Bush wanted to install in Poland and the Czech Republic; the prospect of Ukraine and Georgia entering NATO; and the war in Georgia; what happened? Hillary Clinton appeared in Moscow with a little box with a button she pushed to reboot sunny relations. But the cold reception given to Obama in Moscow showed that the only possible victim of his charm offensive (Medvedev) is in quarantine, subject to intensive ideological care. Some say that the Russian elite, still accustomed to the logic of the Cold War, has seen the rapprochement as a sign of weakness, confirming the decline of America. Some even murmur that Obama is like Gorbachev: a nice guy with good intentions, who may be the last president of the United States as a superpower. Hence, though Russia is the last country to want a nuclear Iran or an Afghanistan run by the Taliban, the Russians are inclined to chortle with glee at Obama's problems.

So far, Obama has heard his fine words echo in solitude. The Bolivarian blowhard, the Cuban gerontocracy, the ayatollahs, the KGB veterans, all need Yankee imperialism for their own survival. We needn't read their letters to Santa Claus. We already know that they would like to send back the American president he brought last year. [email protected]

This article was first published in El País English edition on 8 January 2010.

(English translation)

¿Pueden los reyes traerme un Bush?

Bola para los hermanos Castro; bola para el mundo árabe y musulmán; bola para Irán; y bola para Putin. Obama ha empleado todo el año 2009 en sacar de la cancha las pelotas que Bush fue acumulando durante ocho años. Tras una impresionante serie de raquetazos retóricos desde El Cairo a Estambul, Obama, ridiculizado por los conservadores como el "orador en jefe" (en contraposición al Bush "comandante en jefe"), comienza 2010 listo para jugar y en plena forma. ¿Pero y los contrincantes? ¿Están preparados?

Si hacemos un ranking, los primeros serían algunos de nuestros primos latinoamericanos, que nunca dejan pasar una oportunidad de dejar pasar una oportunidad. Veinte años después de la caída del muro de Berlín, el régimen narcisista-leninista de Hugo Chávez se ha propuesto montarse una guerrita fría en miniatura regional. Y la verdad, como se dice por allí, le luce bonita ya que para ser fiel al modelo soviético original no sólo reprime a la oposición, amordaza la prensa y amenaza a sus vecinos, sino que ha conseguido que haya cortes de luz y escaseen los alimentos básicos. Todo muy fidedigno.

Tampoco se quedan cortos los hermanos Castro, tan desmoralizados ante la falta de agresividad de Obama que tuvieron que cerrar el año con unas impresionantes maniobras militares para dejar bien claro a la población que el Ejército cubano está alerta y presto para repeler una invasión imposible siquiera de imaginar. Si yo fuera Obama levantaría el embargo de inmediato y sin condiciones y devolvería Guantánamo a Cuba: seguro que el régimen se desmoronaría entre sollozos de los Castro. ¿Cincuenta años de resistencia al imperialismo para acabar seducidos por un afroamericano criado en Honolulú? ¡Qué humillación!

El hecho es que ni siquiera Lula pudo resistir los encantos del antiimperialismo. En lugar de forjar una alianza estratégica con Obama que podría tener importantes repercusiones triangulares tanto en Asia como en Europa, especialmente desde el punto de vista energético y de cambio climático, no se le ocurrió otra cosa que despedir el año recibiendo al presidente de Irán.

De la mano de Lula aparece en el listado el régimen iraní, también atónito ante los intentos de Obama de congraciarse con él. Un razonable acuerdo internacional que diera todas facilidades al programa civil nuclear de Irán sería bastante desastroso para los duros de Teherán; sólo así se entiende que se opongan a él con uñas y dientes. Incluso es posible que el programa nuclear iraní fuera un puro farol para provocar a Occidente y que ahora se vean obligados a seguir con él contra su voluntad. Seguro que los más duros deben estar desesperados porque Israel no haya bombardeado todavía sus instalaciones nucleares. Israel bombardeó el reactor iraquí, y también el sirio. ¿Es que ya no se respetan las reglas del juego de Oriente Próximo? ¿Por qué esta inadmisible discriminación? Mientras, el tiempo de las negociaciones se agota, sí, pero también el tiempo del régimen, obligado a incrementar la represión interna sin poder contar con un enemigo exterior que pueda justificar lo injustificable.

En el ranking no podría dejar de estar la Rusia de Putin. Después de todas las tensiones y malentendidos derivados del escudo antimisiles que Bush quería instalar en Polonia y República Checa; las perspectivas de que Ucrania y Georgia pudieran entrar en la OTAN; y, al final, la guerra de Georgia, Hillary Clinton se presentó en Moscú (literalmente, no en sentido figurado) con una cajita que tenía un botón con el que inicializar las relaciones. Pero la fría recepción que se dispensó a Obama en Moscú mostró que la única víctima posible de la ofensiva de encanto (el presidente Medvédev) está convenientemente en cuarentena y sometido a permanente vigilancia ideológica. Algunos observadores dicen que la élite rusa, acostumbrada todavía a la lógica de la guerra fría, se ha tomado este acercamiento estadounidense como una muestra de debilidad que confirma el declive americano. E incluso algunos dicen por lo bajo que Obama es como Gorbachov, un buen tipo con buenas intenciones que, víctima de su inocencia, corre el riesgo de ser el último presidente de un Estados Unidos con rango de superpotencia. De ahí que aunque Rusia sea la última interesada en un Irán nuclear o en un Afganistán dominado por los talibanes, no deje de deleitarse ante los problemas que Obama está encontrando.

Por ahora, Obama ha recorrido la mitad del camino para encontrarse sólo con el eco de sus palabras. El despertar bolivariano, la gerontocracia castrista, los guardianes de la revolución y los hombres del KGB, todos necesitan el imperialismo yanqui para sobrevivir. No necesitamos leer sus cartas a los Reyes Magos para adivinar cuáles son sus secretos deseos para 2010. ¿Se puede devolver el Obama que trajeron el año pasado?

Este artículo fue publicado por El País el 4 de enero de 2010.

Read more on:

The European Council on Foreign Relations does not take collective positions. This commentary, like all publications of the European Council on Foreign Relations, represents only the views of its authors.