The speakers will present and debate the newly published European Foreign Policy Scorecard 2012
A los tres meses de hacerse cargo de la política exterior de la
Unión Europea, los Estados ya se plantean limitar los daños de su
trabajo y reconducir la situación
La humillación sufrida por la UE a mediados de diciembre en al cumbre
del Cambio Climático de Copenhague convirtió en auténticos psicodramas
las siguientes reuniones comunitarias de alto nivel, con preguntas del
tipo quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos. Cómo era posible
que teniendo el mejor, más riguroso y más ambicioso programa de lucha
contra el calentamiento de la atmósfera, la UE se hubiese convertido en
mero espectador de lo que decidían otros. Fue un traumático choque con
la realidad a tres semanas escasas de la entrada en vigor del Tratado
de Lisboa, el instrumento concebido para dar a Europa una voz fuerte y
creíble en la escena global. La agonía sobre qué queremos y qué podemos
hacer vuelve ahora de la mano de Catherine Ashton, elegida para
encarnar esa Europa que dice ambicionar protagonismo en el mundo. A los
tres meses de estar al frente de la política exterior europea, la
británica ha decepcionado las expectativas y comienza a inquietar a los
Gobiernos. "Hay preocupación intensa y se está en compás de espera,
para ver cómo se limitan los daños", comenta una fuente recién salida
de un sanedrín en un Gobierno de los Veintisiete. Click here for more.
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